Melanie Argueta, en un conversatorio con los representantes de las municipalidades beneficiarias del proyecto.

Nuestro 2022 ha sido un año de éxito rotundo en la ejecución del Proyecto Corredor Rioeste, un proyecto de Gobierno Abierto para la Seguridad Alimentaria y Nutricional. Este ambicioso proyecto ha sido impulsado por el compromiso y la dedicación de nuestro equipo de intervención y de nuestros miembros del consorcio, que hemos trabajado incansablemente para asegurar que los ciudadanos de los municipios de Río Hondo, Estanzuela y Teculután tengan acceso a alimentos de calidad y nutritivos, mientras se fomenta la coordinación interinstitucional, la transparencia, la participación ciudadana y la rendición de cuentas en el proceso.

A lo largo de este artículo, compartiré con ustedes los logros y los desafíos que hemos enfrentado, y cómo el Gobierno Abierto ha sido clave para lograr nuestro objetivo. Además, conocerán las estrategias que hemos implementado para mejorar la seguridad alimentaria y nutricional en nuestras comunidades, así como la importancia de la colaboración entre las entidades públicas y privadas.

Nuestros beneficiarios resumidos en historias de éxito

Nuestra visión

Desde el inicio del proyecto, nuestra visión ha sido en construir las estrategias de intervención de manera participativa, tomando en cuenta lo que previamente ha funcionado en el territorio y lo que puede mejorar. Esto fue esencial para el tema de la Seguridad Alimentaria y Nutricional, en el que el proyecto reunió por primera vez a las personas de las comunidades y a las instituciones que trabajan en SAN del territorio para definir nuestra Estrategia de Seguridad Alimentaria y Nutricional que fue presentada y oficializada en una rueda de prensa. Este hito marcó un antes y un después para los tres municipios en donde intervenimos, porque ahora cuentan con protocolos de intervención para fortalecer las políticas públicas, para la selección de comunidades beneficiarias, para la selección de familias beneficiarias, para la selección de insumos que aporten positivamente a las comunidades, para los mecanismos de vigilancia y control de talla y peso en menores, entre otros.

Los retos más destacados

Nos preguntábamos cómo haríamos posible que las acciones y los protocolos definidos en esta estrategia fueran realmente ejecutadas a favor de las personas más vulnerables del municipio y encontramos en las Comisiones Municipales de Seguridad Alimentaria y Nutricional (COMUSAN) el complemento idóneo. El compromiso que todos los miembros de la COMUSAN tienen va más allá de cumplir una labor, en realidad a todos nos ha interesado velar por las personas más vulnerables, así que ha sido un honor poder coordinar con las comisiones. En conjunto, hemos monitoreado los ciento veinte huertos con especies hortícolas implementadas por el proyecto, hemos capacitado en nutrición a más de doscientas personas que figuran como jefes de hogar, hemos monitoreado la talla y peso a más de ciento sesenta menores de 5 años y hemos socializado nuestro quehacer en los COMUDE. Por supuesto, el camino continúa y nuestra motivación también.

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